sábado, 18 de mayo de 2013

Día 2: respuestas que no sé si me gustan

Pues bien, parte de mis preguntas han quedado resueltas en una larga conversación con Robert. Resulta que hay varias facciones de vampiros y que no se llevan muy bien entre ellos: los que creen que los vampiros deben ser bellos y se dedican a cargarse a los que no lo son, los que creen que los vampiros deben dominar el mundo y han aprovechado la moda de qué-guays-son-los-vampiros que trajo Hollywood para ir consiguiendo cada vez más adeptos, los que creen que los vampiros han nacido para purgar el mal en este mundo (en permanente conflicto con los que creen que han nacido para purgar el bien en este mundo) y, por último, los que creen que los vampiros deben permanecer en el anonimato. Bueno, miento. Hay unos cuantos que creen que deben volver a Esmtezlia, pero duran poco en este mundo: se limitan a llamar la atención de los Fríos para que les manden para allá.
En fin, que no hay que ser un genio para adivinar que Robert está entre los que abogan porque los vampiros sigan en la Tierra, pero ocultos. Tampoco hay que ser muy listo para saber que estos están en guerra con todos los demás, más que nada porque los objetivos de los demás chocan con la idea de no llamar la atención, y que tienen un montón de pasta acumulada (no se dedican a nada en particular, salvo vivir de las rentas, tal y como imaginaba) que utilizan para enmascarar las actividades de los demás vampiros y luchar contra ellos. ¿Y quien está en medio de todo este jaleo? Diana. Cómo no.
Mi trabajo, sobre el papel, es “ayudante ejecutivo”. En la vida real (Robert ha decidido que tengo que ganarme el sueldo) es usar las runas para encontrar a los vampiros chalados que quieren asesinar o esclavizar humanos, además de proteger a los que están en nuestro bando. Los vampiros son bastante sensibles a la magia y las runas son más difíciles de detectar, así que según parece les seré muy útil para no ponerles sobre aviso y que no escapen. No es que me queje, en principio no debería correr peligro y es un trabajo guay en el que puedo practicar con mis runas, pero una pequeña parte de mí preferiría ser una aburrida ayudante ejecutiva de verdad, especialmente después de los ajetreados últimos meses que he pasado.
¿Y por qué no me lo ha dicho antes? Pues porque Robert, como siempre tan considerado, pensó que era mejor dejarme disfrutar de mi ignorancia en un merecido descanso. Pero claro, ahora que lo sé, lo suyo es que me ponga a trabajar en seguida. Empiezo mañana.

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2 comentarios:

Elisa dijo...

Qué considerado... aunque el descanso tampoco parece que el haya sentado muy bien del todo a Diana, con tantas dudas... xD A ver qué nos trae el siguiente día =)

Judith dijo...

Bueno algo es algo, al menos va a tener su dinero. Lo que debería preguntarse ahora es como quedan entre "ellos", volvera a pasar algo??? mmmmm, ojala que el trabajo los una mas.
Besos