sábado, 29 de junio de 2013

Día 6: los vampiros bellos

Los vampiros no han tardado demasiado en revelar su identidad. Después de dos días viajando en una nube (metafórica, por supuesto) por paisajes de ensueño de esos que te hacen suspirar (cómodamente sentada en mi asiento del autobús... así se disfruta de un viaje) atentos a los avances de la pareja de beldades vampíricas (parecen modelos de revista de moda, pero sin photoshop) con Lerthos y Kareona e interactuando con los demás viajeros para disimular (cosa difícil por dos razones: que se creen que soy una devora-hombres y que están más pendientes de embelesarse con nuestros guías que con el paisaje), llegamos a un pueblo bastante pequeño y poco reseñable, de no ser porque fue escenario de una película de vampiros. Y justamente cuando acabaron de explicarnos cómo habían convertido una aldea abandonada en el decorado de la peli, los vampiros hicieron su propuesta a sus “víctimas” mientras al resto del grupo nos hacían ver la aburrida cinta. No nos enteramos hasta la hora de la cena, cuando vimos a Kareona con sus deportivas rojas y a Lerthos con el cinturón de cuero marrón. ¿Que qué tienen de especial esas prendas? Que son la señal de que esta noche van a ser reclutados... y que tienen una runa de localización (hecha por mí, por supuesto) escondida en la suela y en la hebilla respectivamente.
El caso es que cenamos y nos llevaron al castillo, que ahora es un hotel en el que, por suerte, no se hace una de esas performances ridículas que no deja dormir a los visitantes. Alrededor de la medianoche (en serio, esos vampiros serán muy guapos, pero son cutres y predecibles a más no poder ¿reclutan a la gente en un decorado de peli de vampiros a medianoche? ¡Por favor!) Kareona y Lerthos se empezaron a mover y nosotros abandonamos nuestros bártulos y les seguimos.
Primer error, no tenemos coche. Y ellos sí. No podíamos usar la magia por si acaso. Así que nos tocó robar uno. Cómo un mago Frío como Kadas sabe robar un coche, nunca lo sabré.
Segundo error, no tenemos avioneta. Y ellos sí. Problema, que Kadas no sabe robar una avioneta y, aunque supiera, tampoco había ninguna a la que echarle el guante.
Tercer error, los guías se volvieron para el castillo. Y si nosotros no volvíamos, se darían cuenta de que algo no iba bien y Lerthos y Kareona estarían en un apuro muy serio.
Así que no tuvimos más remedio que volver al castillo y hacer una llamada a Robert y Daluen, que se mostraron realmente consternados cuando les explicamos este desastre. Por suerte, las runas de localización aún funcionan y cada poco tiempo puedo mandar a los demás la posición exacta de los dos.
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