sábado, 21 de septiembre de 2013

Día 13: víbora

Después de una sesión de tiro aún más penosa que la de ayer, arrinconé a Robert en la sala de entrenamiento en cuanto nos quedamos solos y le interrogué sobre la espía. Suspiró hondo y se extrañó porque yo siempre sé cuándo me oculta algo. Bueno, es lógico si pensamos que nos tiramos seis meses viajando juntos. Puede poner todas las caras de póquer que quiera, pero a mí ya no me engaña.
Pues bien, la chalada de turno es Marisa. Digo chalada porque durante el periodo romántico estaba tan obsesionada con Robert que el pobre tuvo que fingir su muerte para que le dejara en paz. Al parecer, ella decidió que la mejor forma de conseguir a su hombre era envenenando a todo el que tuviera alrededor. Por suerte, resulta complicado envenenar a un vampiro de forma disimulada y, en cuanto Alexander empezó a mostrar los mismos síntomas que los criados y conocidos humanos de Robert, resultó bastante evidente que no era una epidemia de tisis, tal y como habían pensado.
Parece que me acerqué bastante al describirla diciendo que me parecía una víbora, porque, aunque es vampiresa, prefiere conseguir sus objetivos sin ensuciarse las manos. Más concretamente, envenenando a la gente. Supongo que eso explica por qué cuando fui a tomarme un tentempié a eso de la medianoche me encontré con la nevera vacía y ni una galleta que llevarme a la boca: Robert hizo tirar todo lo que pudiera ser envenenable.
Realmente, ahora entiendo lo de ir cargada con una pistola hasta en el cuarto de baño. Si no fuera porque esa mujer prefirió no atacarme directamente (seguramente estaba pensando con qué sustancia matarme) yo ahora mismo estaría muerta. Para que Robert diga luego que debo quedarme en casa. Jaque mate absoluto en lo que a ese tema se refiere. De todas formas, si no ha cambiado su forma de actuar en los últimos años, tanto el misterioso ayudante de Robert como yo misma o los demás magos tenemos que andar bien pendientes de lo que comemos y bebemos hasta que logremos atraparla.
Y ahora toca preguntarse ¿qué tiene Robert para atraer a todas las chaladas? Primero Melisa. Ahora Marisa (curioso, los nombres se parecen). No es que sea feo, todo lo contrario. Está muy, pero que muy bueno. Pero, en el mundillo vampírico, por lo que he visto, es más bien del montón. Quizás sea ese aura de chico callado y misterioso, pero aún así... No sé, quizás es que el pobre tiene mala suerte.
Dejando a un lado eso, hay varias cosas que quedan al aire. Primero, cómo se enteró de que Robert está vivo. Segundo, cómo sabe dónde vive y más teniendo en cuenta que lleva seis meses en otro planeta. Tercero, qué es exactamente lo que pretende. Queda claro que él no quiere tener nada que ver con ella (nadie finge su muerte para escapar de alguien a quien aprecia), así que no tiene mucho sentido que siga con eso. Aunque claro, como está loca, su capacidad de raciocinio seguramente no sea muy buena y lo mismo no ha llegado a esa conclusión.
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